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Cómo Amar a su Pareja, aun en su Peor Momento

Cómo Amar a su Pareja, aun en su Peor Momento

por
Dr. Charles y Elizabeth Woehr

Hay una película vaquera protagonizada por Clint Eastwood, titulada: El Bueno, El Malo y El Feo. Bueno, los humanos podemos ser así. De hecho, en cada persona, aun en usted y en su pareja, existe el potencial en algún momento de su vida, de exhibir acciones o actitudes que podrían clasificarlos como buenos, malos, y ¡hasta feos! Es muy fácil querer a una pareja cuando demuestra su lado bueno. Es un poco más difícil hacerlo cuando demuestra su lado malo. Es aun más, más difícil amar a una pareja que está mostrando su lado feo – en su peor momento.

Para poder AMAR a su pareja durante sus peores momentos, usted debe desarrollar, desde el principio de su relación, una base sólida. Aquí le damos los cuatro elementos que debe integrar a esa base, y que le prepararán para AMAR en todo tipo de situaciones:

 

A – Abra su corazón y sus sentimientos ante su esposo(a). Esto ayuda a crear lazos de intimidad que los sostendrán en los tiempos difíciles.

M – Mantenga su mirada en el largo plazo y no solamente en lo inmediato. Es fácil desanimarse por algo temporal o pasajero, pero si su perspectiva es a largo plazo puede recordar los buenos tiempos pasados y esperar tener muchos más en el futuro, una vez superado lo inmediato.

A – Aprecie las áreas de fortaleza que cada no tiene, sus habilidades, sus dones, sus fuerzas de carácter. Estos elementos serán clave en resistir los tiempos de desencuentro, pues aportarán lo que se necesita para seguir adelante hasta encontrar la solución a lo que venga.

R – Ría con frecuencia con su pareja. El buen humor es importante para recobrar el acercamiento.

 

¿Quiere amar a su pareja en su peor momento? Comience a amarle en su mejor faceta y ponga a trabajar el A.M.A.R a su favor, al tiempo que se prepara para sobrellevar hasta las tormentas mas fuertes que inevitablemente vendrán en el mar de la vida como pareja. Después, durante su jornada por la vida, mientras reflexiona ante los momentos difíciles que hayan pasado, ¡se sentirá muy feliz de haberlo hecho!

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Las Memorias que No Desvanecerán

Las Memorias que No Desvanecerán

por
Dr. James Hommowun

Esta semana, quien fuera mi compañero de departamento en el colegio vino a la ciudad a ver a su familia y pasó a mi casa a visitarnos una tarde. Después de 20 minutos de ponernos al día junto con mi esposa y mis entusiasmadas hijas, la mayor de mis hijas corrió al cuarto de al lado a tomar una tableta y regresó y le preguntó ¿Quieres jugar ajedrez? Me pasé media hora viendo a mi viejo amigo (quien es tan listo como yo) casi perder su primer juego de ajedrez ante mi hija –  en sus propias palabras, solo se salvó porque ella le mostró un error que él estaba cometiendo y fue entonces que pudo cambiar su suerte.

Quizá deba mencionar que mi viejo amigo es un brillante diseñador de video juegos y sabe más sobre la historia y el desarrollo del ajedrez y sus variantes que yo jamás pueda siquiera pensar en igualar.

No hace falta decir, que me sentí increíblemente orgulloso de mi hija. Y conste que yo no la preparé para que lo retara, ni tampoco hubiera esperado que estuviera tan cerca de ganar ante otro adulto experto. (Quizá debí hacerlo pues apenas la semana pasada me ganó a mí, pero obviamente no puse suficiente atención.)  Pero la razón por la cual viví esta gran experiencia es porque el año pasado me tomé el tiempo para enseñarle a mi hija a jugar ajedrez y pasé tiempo jugando con ella. Ella lo aprendió, siguió practicando – y la verdad es que cada día se pone mejor al derrotar a sus contrincantes de computación más débiles en la tableta, y le entusiasma participar en el club de ajedrez de la biblioteca este verano como una de las jugadoras más jóvenes – ha excedido en muchas ocasiones el poco esfuerzo que yo puse al principio – el “esfuerzo” de divertirme con mi hija.

Nos ocupamos tanto en el día a día que perdemos la noción del tiempo que pasamos (o no pasamos) con la gente más cercana a nosotros, la gente que vemos diariamente – y esta falta pasiva de negligencia no intencional (no estamos tratando de no pasar tiempo con nuestros hijos, es solo que estamos atendiendo otros asuntos que demandan de nuestro tiempo) está teniendo el impacto más grande en las personas más chiquitas. Los niños prosperanante la interacción con sus padres, aman lo que nosotros amamos y quieren desesperadamente ser como nosotros, pero tenemos que darles hasta el más mínimo ánimo y ellos florecerán rápidamente ante nuestra mirada.

¿Si yo no hubiese pasado tiempo jugando con mi hija, hubiera podido contestar a más e-mails? ¿Darle “like” a más publicaciones en Facebook? ¿Hubiera visto un episodio más de Velvet en Netflix? ¿Hubiera terminado otro capítulo de mi libro? Claro que pude hacerlo. ¿Recordaré todo eso en un año? Lo más probable es que no. ¿Recordaré el brillo en los ojos de mi hija y la alegría genuina de mi compañero al jugar con ella – algo que sucedió solo porque yo había jugado con ella antes? Absolutamente. Probablemente por el resto de mi vida.

Sabemos que encontrar el tiempo y balancear todas las tareas que tenemos los padres es difícil – es otro trabajo de tiempo completo encima del trabajo que ya tenemos, y el horario es de 24/7. Por esta razón, Lazos de Familia lleva a cabo una serie de podcasts cortos que ayudan a padres jóvenes (y no tan jóvenes) para que puedan lidiar con los desafíos que todos enfrentamos – sabemos que la cosa está difícil, pero no tienen que enfrentarlo solos. Te invitamos a darle un vistazo a nuestro podcast, The Struggle is Real, o a descargar la app de Familia Bridges disponible en Apple Store y Google Play para obtener tips prácticos de cómo deshacerte de los quita-tiempos que no recordarás y cómo hacer el tiempo para las memorias que nunca desvanecerán.  Tómate el tiempo de jugar con tus hijos – ajedrez, béisbol, lotería, a las muñecas, el juego no importa. Quizá te sentirás ridículo, abrumado, o se te hará difícil enfocarte – pero las recompensas son increíbles, y llegarán cuando menos las esperes, y esos son los momentos que valen la pena vivir.

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Los Beneficios de Desconectarse para Conectarse

Los Beneficios de Desconectarse para Conectarse

por
Damaris Bran

Cuando mi hijo Jeremy tenía 3 años, mi esposo y yo aprendimos una valiosa lección a través de la consejería matrimonial respecto al uso de la tecnología y la dinámica familiar. Decidimos intencionalmente no usar la tecnología durante la hora de la cena con la sola intención de promover la comunicación entre nosotros. Sin pensarlo dos veces, incluimos a nuestro hijo en esta dinámica. No les voy a negar que, al principio, por malos hábitos que habíamos adquirido cuando nos casamos, nos costó mucho respetar esa regla y romper con el mal hábito, pero con el tiempo se convirtió en el mejor momento de nuestro día. Cinco años más tarde, nació nuestra segunda hija Rebeca y naturalmente se integró a nuestra regla y ya cultura familiar.

Hoy día mis hijos ya son adolescentes y hasta el sol de hoy ambos respetan profundamente la regla de “no tecnología durante la cena”. Ellos son adolescentes como cualquier otro, con sus celulares a donde quiera que van. Los usan con frecuencia y en ocasiones hasta se los hemos tenido que quitar porque no cumplieron con alguna responsabilidad importante. Pero la diferencia entre ellos y muchos chicos en los Estados Unidos es que ellos han aprendido a mantener la conexión humana con la familia y amigos.  Ambos son muy verbales con sus sentimientos y comparten todas las cosas que les han pasado durante el día. Muchas de esas pláticas son profundas y tienen que ver con la oportunidad que mi esposo y yo tenemos de guiarlos por la vida. ¿Cómo hemos logrado tener dos adolescentes tan saludables a la hora de conectarse emocionalmente? Siguiendo una simple regla, separar por lo menos una hora al día intencionalmente para habla y compartir sin ningún tipo de tecnología que nos interrumpa.

La tecnología representa una amenaza en la salud mental de nuestros hijos. Hay estudios que sugieren que hoy experimentamos un fenómeno llamado“adicción a internet”. El problema que se presenta cuando los chicos se vuelven completamente dependientes de la conectividad a internet y que incluso puede llevarlos a tener síntomas de angustia, ansiedad y violencia si no tienen acceso a la red, además de generar alteraciones cerebrales similares a las que genera la adicción al alcohol y drogas. Según los especialistas, esta adicción puede llevar a las personas a sufrir de depresión, nerviosismo, irritabilidad, pánico y poco interés en convivir con otras personas. Esto puede no solo aislar a nuestros hijos de su mundo social, pero privarlos de una niñez plena.

¿Qué podemos hacer para prevenir que este fenómeno social afecte a nuestros hijos? A continuación, unos consejitos que les pueden servir:

Los padres somos el ejemplo: Las mamás y los papás modernos están familiarizados con el uso de la tecnología, más que cualquier otra generación. Por este motivo, con frecuencia se les hace difícil separarse de sus dispositivos. Cuando esté con sus niños, deje los teléfonos inteligentes a un lado y converse o juegue con ellos, entre otras cosas. Las posibilidades de hacer algo juntos sin tecnología son infinitas.

Establezca un horario fijo para usar la tecnología: Como parte de su rutina diaria, establezca periodos para el uso de los dispositivos. La Asociación Americana de Pediatría recomienda limitar el uso de tecnologías a menos de dos horas al día para niños mayores de dos años. Por otro lado, evite exponer a niños menores de dos años a cualquier tipo de pantalla.

Limite el uso durante las comidas: Comer en la mesa mejora el ambiente de unión familiar y fomenta hábitos saludables. Evite que los niños coman frente al televisor o que utilicen celulares o tabletas, pues esto les quita el apetito y el interés por la comida.

Fomente la actividad física: Cuando los adultos hablamos de ejercicio, pensamos en correr o levantar pesas. Sin embargo, en el caso de los niños hacer ejercicio significa jugar y estar físicamente activos.

Algún día sus hijos crecerán, serán adolescentes y luego adultos que levantarán el vuelo en la vida. Lo más valioso que se llevarán con ellos son los recuerdos que tendrán de su familia, que luego imitarán en la propia. Seamos padres y madres intencionales en la educación de nuestros hijos y volvamos a la tecnología una herramienta que nos ayude y facilite la vida en muchos sentidos, pero no permitamos que la tecnología nos domine y marque el paso en el que debemos educar a nuestros hijos.

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Mi Papá, Mi Inspiración

Mi Papá, Mi Inspiración

por
Verónica Vásquez

Si me preguntas quién es la persona que más admiro en el mundo, te diría una y otra vez, Israel Vásquez. No, no es una celebridad; sus vecinos apenas conocen su nombre. No es un profesionista, limpia los pisos de una compañía. No es un erudito, dejo de ir a la escuela cuando iba en segundo año de primaria porque su papá le enseñó que la educación no era necesaria para alcanzar el éxito. ¿Quién es ese hombre?, te preguntarás. Ese hombre es mi padre.

A sus 62 años de edad, aun anda y corre como un adolescente. No tiene botón que lo pare, especialmente los fines de semana. Yo lo veo y quisiera tener la misma energía que el tiene. Y no solo está lleno de energía, deberías ver cuanta fe tiene y cuanto Dios le ha bendecido. Ha sido una inspiración no solo para mi, sino para otras personas que lo conocen y déjame contarte porqué.

Mi papá nació y creció en Cuetzala, Guerrero, México. Es el quinto de once hijos. Su familia fue desterrada del pueblo porque la gente creía que su padre formaba parte de la mafia y que era un “peligro” para el pueblo. Mi abuelo y su familia se fueron del pueblo a vivir a una montaña donde no había electricidad. Mi papá se convirtió en el hombre de la casa a la edad de ocho años, cuando su padre fue asesinado. No tuvo otra alternativa que trabajar en el campo de sol a sol para poder dar a sus hermanos la educación que merecían.

Mi padre era tan analfabeta que ni siquiera sabía cuándo era su cumpleaños o cuantos años tenía. No fue hasta que tenía 16 que le preguntó a su mamá que si podía engordar un marrano para su cumpleaños. Mi abuela le dijo, “¿Y para qué? Tu cumpleaños fue hace tres meses, no tiene caso.” Mi padre veía la necesidad de superarse pero no tenía el dinero para hacerlo. Intentó cruzar la frontera no una, sino dos veces en 1977. Así que sí, estás en lo correcto si crees que mi papá es un inmigrante.

Su destino era Chicago y al segundo día de su llegada y sin saber el idioma, una frase sencilla como “excuse me” le dio la oportunidad de un trabajo. Fue lavaplatos de un restaurante localizado en la ciudad con vista al que fuera el edificio John Hancock. En los siguientes 10 años, ya había conocido a mi mamá, habían tenido a dos hijos (mis hermanos) y acababa de comprar su primera casa en Wheeling, IL.

Dos años mas tarde, en 1990, llegó su mayor dolor de cabeza; yo, su hija más chica, Verónica. Cuando niña, recuerdo que mi mamá me dijo que se iba a casar con mi papá. Yo me colgaba de la chapa de la puerta de la cocina y lloraba inconsolablemente porque no quería que se casara con aquel señor chaparrito al que yo llamaba papá. Hasta el día de hoy, se ríe de mi y de lo que dije pero honestamente, me alegro de que mi mamá no haya tomado en cuenta mi consejo y que sí se haya casado con el.

No fue hasta mis años de adolescencia que entendí porqué mi papá no sabía leer ni escribir bien. Comprendí su pasado y comencé a ver el gran esfuerzo que ha hecho todos estos años para poder darnos lo mejor.

Lo poco que sabía de leer y escribir lo aprendió porque había practicado con un libro, la Biblia. Escribía versos de la Biblia una y otra vez, tanto que para mi regreso a clases todas mis libretas habían desaparecido porque el las usó todas. Me sentí con la obligación, no solo como hija pero como alguien que había sido inspirada por su historia, de ayudarle a crecer. Así que leíamos la Biblia juntos. Nuestro verso favorito es Deutoronomio 6:

Estos son los mandamientos, preceptos y normas que el Señor tu Dios mandó que yo te enseñara, para que los pongas en práctica en la tierra de la que vas a tomar posesión, para que durante toda tu vida tú y tus hijos y tus nietos honren al Señor tu Dios cumpliendo todos los preceptos y mandamientos que te doy, y para que disfrutes de larga vida.
Hasta el día de hoy, su escritura no es perfecta, pero ha mejorado. Su lectura es lenta pero le encanta leer y no se avergüenza ni yo tampoco. Hace nueve años, en el 2009, pasó su examen de la ciudadanía estadounidense. Y no solo pasó el examen, sino que lo hizo en inglés. Y hace solo cuatro años, su primera casa por fin fue oficialmente suya.

Estos últimos años ha estado batallando con Fibrosis Pulmonar, la cual no tiene cura. Recientemente fue diagnosticado con una enfermedad rara de la piel y cáncer de la piel en su oído derecho. Pero a pesar de todo eso, su fe y confianza en Dios continúa creciendo y eso es lo que lo ha mantenido de pie hasta hoy.  No hay un día que este hombre no se ponga de rodillas para dar gracias a Dios por su familia. Eso, para mí, vale más que tener una maestría o doctorado. Nuestra relación no es la mejor, yo corro tras de el, vigilando cada movimiento, como si fuera mi hijo, pero eso no lo cambiaría por nada.

Gracias papá, por todo lo que haces por tus hijos, tu esposa, y ahora por tu nieta. Te amamos. ¡Feliz Día del Padre todo el mes y todo el año!

¿De cual manera impactó tu vida tu papá? Cuéntanos en la sección de comentarios.

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Jamás Subestimes el Valor de las Manos Amorosas de un Padre

Jamás Subestimes el Valor de las Manos Amorosas de un Padre

por
Dra. Alicia La Hoz

Recuerdo vívidamente los dedos largos de mi papá y sus manos abiertas cuando hablaba y daba la bienvenida a aquellos que se le acercaban. Yo sabiamente me aseguraba de no interrumpir cuando veía a su rostro enterrarse en sus manos en un pensamiento profundamente. Aprecié sus manos grandes cuando me cargó a la sala de urgencias en varias ocasiones por accidentes que tuve mientras jugaba con mi imaginación. Y traté de seguir su enseñanza de la manera apropiada de tomar una pelota de beisból para una pelota veloz o curvada. Han pasado cuatro años desde su fallecimiento y lo que más atesoro son sus manos acogedoras que desaparecían todas mis preocupaciones por el mundo.

Hay muchas características únicas de sus manos. Probablemente sabes que los dedos tienen huellas dactilares únicas. ¿Sabías que las manos tienen más receptores sensoriales que cualquier otra parte del cuerpo? Así que, de alguna manera, llevamos nuestros sentimientos en las manos. También podemos darnos una idea de cómo se sienten los demás al observar sus manos. Yo fui muy afortunada al disfrutar el privilegio de ser criada por un padre que demostraba amor a través de sus manos. El era acogedor, amable, amoroso, y también protector – nunca cruzaba sus propios límites. En lugar de ser un padre que es recordado por manos enojadas que lastiman y no son de confiar, sea un padre que a través de sus manos acoge, guía y ama.

  • Manos acogedoras: Asuma una actitud y postura que invite a sus hijos a acercarse a usted con preguntas sobre el mundo, sobre las relaciones en su vida, y sobre la vida en general. Cuando se acerquen, baje a su estatura, tome sus manos y véalos a los ojos. Recíbalos y hágase presente lo mas que pueda. Al darles el regalo de su presencia, usted les comunica que son bienvenidos que son valorados, y que son importantes. Esto creará un sentido fuerte de identidad en su vida que les ayudará a ser adultos seguros de sí mismos.
  • Manos que guían: Tómese el tiempo de enseñar a sus hijos. Invítelos a que le acompañen mientras trabaja en el auto, o cuando arregla una puerta, o cambia un bombillo de luz. No solo les da la oportunidad de aprender habilidades prácticas para su diario vivir, sin que, al hacerlo, esta conectando y creando un lazo fuerte con ellos. A medida que trabaja en estos proyectos juntos, enséñeles sobre sus valores, expectativas y deseos.
  • Manos amorosas: Abrace a sus hijos. Cárguelos; hágales cosquillas, juegue con sus juguetes, péinelos. Cree memorias que les recuerden lo mucho que los quiere. Asegúrese que las memorias que cree no sean unas de manos cerradas o de heridas que duelen. Asegúrese que sus manos no sean las que ellos evitan, sino las que atesoran. Enséneles a través de su ejemplo lo que es apropiado y no apropiado y cómo establecer límites apropiados.

La visión de Lazos de Familia es familias fortalecidas con hijos con propósito. Para más recursos para la crianza de los hijos o específicamente para papás, descargue nuestro podcast en inglés, The Struggle Is Real.

Este podcast, de estilo panel, tiene tres conductores y un invitado especial cada semana donde hablan sobre diferentes situaciones, presentados a través de actuaciones en audio que muestran técnicas de crianza de los hijos que funcionan.

¿Cuáles son las cosas que mas recuerdas de tu niñez con tu papá? Cuéntanos en la sección de comentarios.

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El Poder de un “Te Quiero Mucho”

El Poder de un “Te Quiero Mucho”

por
Sandra Briseño

“¡Papáááá, tengoooo comezónnnn!”

Como la “Tuza”, la hija de Pedro Infante en la película Los Tres Huastecos, yo muchas veces le grité esta frase a mi papá desde el otro lado de nuestra casa. Aunque fueran las doce de la noche, mi papá no se medía en atender a mis necesidades. Cosas de las cuales yo, en ese tiempo, no entendía como su lenguaje amoroso.

Mi papá siempre fue un hombre de pocas palabras, pero me dolía no escuchar un “te quiero mucho” sin que yo fuera la primera en decírselo. Por muchos años, yo pensé que el no me quería lo suficiente para decírmelo.

Por siempre recordaré la primera vez que escuché un “te quiero mucho” sin yo habérselo dicho primero. Ocurrió después de meses de consejería. Lo que al principio comenzó como un acto para restaurar su matrimonio con mi mamá, terminó ayudándole en diversas áreas de su vida incluso en su habilidad de expresar sus sentimientos. Se me hace un nudo en la garganta al recordar ese abrazo y el “te quiero mucho” que me dijo. “Te quiero mucho” son palabras que por más simples que sean, marcaron la diferencia en mi relación con mi papá. Ese “te quiero mucho” abrió una fuente de comunicación, apoyo y comprensión entre los dos. Sé que no fue fácil para él hacer cambios que lo distinguieron de los hombres de su familia, pero yo lo admiro y respeto por eso. Las palabras tienen poder y eso me enseño el aquel día que logró expresar su amor de padre hacia mí con palabras.

Ahora que tengo 23 años, entiendo lo difícil que fue para él expresar sentimientos con palabras que nunca escuchó de su propio padre. También, he logrado comprender que, aunque el no me dijera que me quería mucho, sí me quería. Me lo demostró una y otra vez, incluso cuando a gritos le pedía que me rascará la espalda. Toma tiempo lograr expresar con palabras lo que uno aprendió a expresar con acciones, sin embargo, como hijos necesitamos el amor de nuestros padres en ambas formas. Mi papá es el hombre que más admiro, incluso aún más, porque él ha logrado expresar lo que siente con palabras sin importar el que dirán.

“Te quiero mucho, papi.”

¿Cuáles han sido las cosas que marcaron la diferencia en la relación con tu papá? Cuéntanos en la sección de comentarios.

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Lo Urgente vs Lo Importante

Lo Urgente vs Lo Importante

por
Cinthya Alarcón

La jornada de una Mamá Insomne

Tengo la gran bendición de tener a dos pequeños que me llaman mamá. Mi hija Joyci de 5 años y mi bebé Jedediah, de poco más de un año.  Cuando nació mi hijo, obviamente hubo ajustes en la dinámica familiar a los que nos pudimos acoplar muy bien, pero nada nos preparó para las noches de desvelo que este pequeño nos haría pasar.

Si algo he aprendido desde que tengo la dicha de ser mamá es que debo disfrutar de toda etapa por difícil que sea, porque pasará y llegará a su fin. Y es que las dificultades que enfrentamos en cada etapa tienen el potencial de cegarnos a tal grado que nos impide disfrutar del HOY y del regalo que cada una trae con ella.

Lo confieso, a diario tengo que tomar una pausa y recordar que lo urgente no debe hacerme olvidar lo importante.  Te explico.

Desde que nuestro hijo nació, no dormía ni de día ni de noche. Cuando lográbamos dormirlo, se despertaba cada hora o cada dos horas. En las raras ocasiones que dormía tres horas seguidas ya cantábamos victoria.  Así fue por más de quince meses. Durante ese tiempo, la privación de sueño me afectaba bastante y pasaba mis días entre dormida y despierta.

Durante esos largos meses, lo urgente remplazó lo importante. La privación de sueño y sus consecuencias me hacían olvidar que esta etapa pronto pasaría y debía disfrutarla.  No me refiero a no dormir, sino a disfrutar el hecho de tener bebé a quien arrullar, saber que el me necesitaba para sentirse seguro, y simplemente disfrutar del momento.

Muchas noches olvide la bendición que tenia en mis brazos por la urgencia que tenía de dormir. Afectaba mi estado de ánimo y la forma de tratar a mi familia. ¿Te ha pasado alguna vez?

Gracias a Dios, esas noches de poco sueño han ido disminuyendo, y mi hijo ya duerme mejor. Además, como ya camina, puede andar tras su hermana mayor haciendo travesuras. Otra etapa, otro reto. De eso se trata la vida. Ahora, en mi día a día hago una pausa y recuerdo que debo disfrutar cada etapa en la que se encuentran.

Por ejemplo, hace unas semanas por fin llegó la primavera y salimos a jugar al jardín. Cuando menos me di cuenta, se fueron directamente al charco de agua para hacer pastelitos de lodo y el bebé a explorar el sabor de tal sustancia. Mi reacción inmediata fue espantarme y pensar, “se van a ensuciar, a mojar la ropa, van a traer un desastre a la casa y tendré que volver a bañarlos.”

¿Me entiendes, verdad? En ese momento, hice una pausa y me dije a mi misma, “Y si se ensucian ¿qué? Si se hace un desastre en la casa ¿qué importa? ¿Vale la pena robarles la diversión que produce jugar con los charcos de agua y lodo, por mantener su ropa y la casa limpia?” Lo importante no es lo limpios puedan mantenerse, sino cuánto pueden disfrutar esta etapa de su niñez. Y yo, como mamá, recordar que esta etapa de pastelitos de lodo también pasará. Lo importante aquí es disfrutar de su alegría.

Mis mejores recuerdos de niña siempre incluyeron jugar con lodo, de alguna forma u otra. Así que me relajé, y me dispuse a disfrutar del momento. Además, ¿quién se va a acordar de aquel día en que mamá lo cambio de ropa y quedó impecablemente limpio todo el día? De lo que estoy segura, es que mis hijos siempre recordarán los momentos en que terminaron con lodo hasta en los oídos.

La urgencia de terminar nuestra lista de pendientes, no debe robarnos de los momentos importantes que podemos regalarles a nuestros hijos y de disfrutar cada la etapa en la que se encuentran.

Quizás tu ya pasaste la etapa de las noches de desvelo con tus hijos, o de esos días en los que el lodo no era parte de tu plan pero terminó siendo la actividad del día. Quizás tus pequeños ya no son tan pequeños, pero aun así te animo a que disfrutes de la etapa que estás viviendo con ellos porque cuando menos pienses habrá pasará.

¿Cúales retos has enfrentado tu como mamá? Cuéntanos en la sección de comentarios.

Cinthya Alarcón es actriz de nuestra radio novela ¡Qué Gente, Mi Gente!

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Ser Mamá es lo Máximo

Ser Mamá es lo Máximo

por
Pamela González

Bien decía mi mamá, “Cuando seas madre lo entenderás todo.”  Y es que la llegada de un bebé no solo revoluciona tu vida por completo, sino que trae consigo también mucho aprendizaje. El día que Santiago Gael llegó a este mundo, por la gracia de Dios, puedo describirlo como el día más importante de mi vida. Después de nueve largos meses de espera y un parto bastante complicado, se llegó el momento que había deseado con tanto fervor; tener en mis brazos a mi pequeño “Santi”. Me sentía como en un sueño. Lo amé desde el primer momento que supe de su existencia, pero ahora era real. No podía creer que esa cosita tan bella naciera de mi. Lloré de alegría, sentí mucha paz y al mismo tiempo me inundaron unos nervios horribles al no saber si iba a poder con el reto de ser mamá.

Durante mi embarazo, escuchaba consejos por todos lados, asistí a cursos de preparación para el parto, clases de lactancia, cómo bañarlo y hasta cómo vigilar su sueño. Pero no fue hasta que me tocó amamantarlo por primera vez que comprendí que ser madre en teoría, no es lo mismo que en la práctica. Ese momento nunca lo voy a olvidar. Después de que la enfermera lo trajera al cuarto para alimentarlo fue que comenzó mi primer reto, ¡no salía nada! Sude frío, tal vez eran los nervios, el cansancio, no lo sé, pero lo bueno fue que mi esposo también había asistido a esos cursos y su ayuda fue muy importante para poder cumplir con mi primer labor como mamá. La lactancia, para mi, comenzó como un proceso un poco complicado, pero a medida que pasan los días la he disfrutado cada vez más.

El vínculo que he establecido con mi Santi ha sido realmente hermoso. Han sido noches de desvelo, días de retos nuevos, pero sin duda, la alegría que un bebé trae a la familia es indescriptible.

Ser mamá, representa una entrega total, sacar fuerzas de donde sea para sacar a tus hijos adelante y juntos enfrentar los retos que la vida te da cada día. Obviamente, se requiere también de muchos sacrificios, paciencia y dedicación pero que son bien recompensados con una simple sonrisa o caricia de tus hijos. Que bendición mas hermosa es ser madre. Hoy más que nunca, admiro a mi mamá y todas las madres del mundo. ¡Felicidades a tí que eres mamá!

¿Cómo ha sido tu experiencia como mamá por primera vez? Cuéntanos en la sección de comentarios.

Pamela González es actriz de nuestra radio novela ¡Qué Gente, Mi Gente! y la obra Los Secretos de Santa Mónica.

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Presupuesto para la llegada de un Bebé

Presupuesto para la llegada de un Bebé

por
Freddie Beckley

¡Felicidades, van a tener un bebé! Ahora, ¡a trabajar duro! Es broma. Puede que solo tengas unos cortos meses de preparación para recibir a tu hermoso regalo, pero este tiempo debería ser divertido, agradable y simplemente placentero. No solo para ti y tu cónyuge, sino también para tu bebé.  Estudios demuestran que los recién nacidos son fuertemente influenciados por los niveles de estrés de sus padres. Aun estando en el vientre, un bebé puede escuchar lo que sucede a su alrededor, y tu seguramente no quieres que les escuche discutiendo o estresándose. Así que, pensando en el bienestar de su bebé, aquí les paso una lista de tips sencillos para alivianar una de las partes más estresantes de ser padre – las finanzas.

 

  1. Espera antes de comprar al Mayoreo

Cuando mi esposa y yo nos preparábamos para nuestra bebé, queríamos tener bastante de todo. No queríamos estar sin suficiente Tylenol para bebé o sin termómetro o pañales a media noche cuando más lo necesitáramos. Como resultado, compramos muchas cosas por adelantado y a final de cuentas tuvimos que donarlo o deshacernos de algunas de ellas.  Un ejemplo de esto fueron los chupones. Compramos una docena de ellos y además recibimos otra docena como regalo. El único problema fue, que a nuestra bebé no le gusta el chupón. Bueno, viéndolo del lado amable tenemos unos regalitos para nuestros amigos que vayan a tener bebés en los siguientes años…

Conclusión: Existen ciertos artículos que no caducarán nunca y serán útiles siempre, por ejemplo, las toallas de bebé húmedas o la leche en formula, pero otros tendrán fecha de caducidad.  Los pañales y la ropa, por ejemplo, no siempre les quedarán. Ten cuidado de no comprar de más, de cada artículo, solo para sentirte preparado. Compra lo suficiente para un mes, y una vez tengas un mejor sentido de lo necesario, podrás comprar más.

 

  1. Biberones

A nosotros nos preocupaba que a nuestra bebé no le gustara un biberón que no fuera de cierto tamaño o diseño, así que compramos como 9 de diferentes estilos. No fue mala idea, pero sí se nos fue la mano. Hemos descubierto que a nuestra hija no le importa mucho el tipo de biberón del que toma y nosotros preferimos el de la marca más económica porque va con el extractor de leche que usa mi esposa.

Conclusión: compra varios tipos de biberones, pero pocos, para que después veas cual prefiere tu bebé.

 

  1. Aprende a Compartir

Yo estaba tan emocionado por convertirme en papá que comencé a comprar todo lo necesario. Me compré mi propia pañalera y la llené de cobijas, una almohadilla para cambiar pañales, shampoo para bebé, cremas, etc. Mi esposa hizo lo mismo, y ahora tenemos dos pañaleras surtidas con pañales. En teoría suena bien, pero como no tenemos gemelos, solo llevamos una pañalera cuando salimos. La otra se queda en casa.

Conclusión – Comunícate con tu pareja para compartir lo necesario. No necesitas 2 de todo.

 

  1. Compra Temprano y Seguido.

Mi esposa es brillante. Déjame contarte porqué. Ella comenzó a comprar ropa desde que nos enteramos que estaba embarazada, hasta talla de 12 meses. Cuando nuestra hija nació ya tenía blusas, pantalones, mamelucos, guantes, gorros, abrigos, chamarras, suéteres, calcetas, y trajes de baño necesarios hasta su primer cumpleaños. Y como programamos las compras durante nueve meses, solo compramos en las secciones de remate en las tiendas de niños. ¿Sabías que los trajes de invierno están entre 60-90% de descuento durante la primavera? Ahora lo sabes.

Conclusión – Hazlo. Compra ropa de remate unos 6-12 meses antes y no solo te saldrán más baratas, sino que ahora tu bebé tendrá más posibilidades de ser el único bebe con este traje bonito de Navidad, pues seguro los dejaron de hacer. #Yay

 

P.D. Busca artículos en Internet también. Nosotros compramos formula y toallitas de bebé húmedas al mayoreo y nos ahorramos un buen.

 

  1. Encuentra el Encanto en lo Gratuito

Hice mis investigaciones, y el arrepentimiento financiero principal de los padres primerizos es gastar dinero en juguetes y regalos que el bebé no puede apreciar. ¡Evita cometer el mismo error! Si quieres obsequiarle algo a tu bebé de 6 meses, dale una caja. Si quieres que viva una experiencia espectacular, no lo lleves a Disneylandia. Llévalo al parque. Es gratis.

Conclusión – Encuentra todas las cosas gratis que puedas y disfrútalas con tu bebé. Muchas bibliotecas y liberarías tienen un tiempo de lectura para niños. Otro lugar en el vecindario ofrece clases gratuitas de música para bebés. A medida que crecen tus hijos, querrán más y más cosas caras. Disfruta este tiempo bonito donde no tienen idea de lo que ocurre a su alrededor.

 

  1. Intercambio de Bebés

No es que no quieras a tu bebé, pero vendrá el tiempo en que una noche para una cita romántica con tu cónyuge les caerá muy bien. Cuando llegue ese momento, no gasten dinero en contratar una niñera. Encuentren un buen amigo/a o familiar en quien confíen para cuidar a su bebé unas cuantas horas. Aun mejor si ellos también tienen un bebé. A mí me gusta programar Intercambios de Bebés. Es decir, cada pareja nos turnamos para cuidar el bebé de la otra pareja. Cuando tu pareja y tu cuidan del otro bebé, tu bebé podrá trabajar en sus habilidades sociales. Y cuando tu cónyuge y tu quieran salir, se sentirán más cómodos dejando a su bebé con un amigo/a de confianza que con alguien contratado.

Conclusión: Los bebés suelen venir en rondas. En el último año, 8 de nuestros amigos cercanos se han embarazado. Encuentra a esos amigos con un hijo de la edad del tuyo y pídeles que intercambien el cuidado con ustedes.

¿De qué manera te has preparado tu para la llegada de un nuevo miembro a la familia? Cuéntanos en la sección de comentarios.

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Papá Pródigo, Hijo Perdonador

Papá Pródigo, Hijo Perdonador

por
Eduardo Morales

Mi corazón estaba palpitando. Me comencé a calentar por dentro. Esto es lo que sientes cuando sabes que el Espíritu Santo está actuando contigo, respondiéndote en ese momento específico.

“Marca pasos, ¿quién aquí necesita marcar pasos?”, el pastor retaba a todos los hombres para que pasaran al frente del altar (escenario).

Era una forma sencilla de ahogar el sonido de mi corazón. ¿Por qué tengo que hacer esto ahora Dios? ¿En este momento? ¿Delante de tantos hombres? ¡Esto me va a hacer quedar como un débil! Dios yo puedo hablar con mi padre cuando lleguemos a casa, ¡¡¡¿por qué lo tengo que hacer aquí?!!! Esto era algo que yo hablaba en mi cabeza. En aquel momento difícil un hombre fue al altar y aceptó el reto y marcó su paso.

Seis años antes yo había perdido todo, alusinaba, odiaba, tenia miedo y estaba roto. Mi padre se había ido sin mi madre, hermano y sin mí. Afortunadamente, para mí yo estaba listo para salir adelante en el colegio. Era mi forma de escapar. No podía estar en la casa, no sabía lo que iba a pasar y no sabía qué ocurriría con esta separación de mi famlia. Solo sabía una cosa, había perdido todo el respeto por mi padre. Lo trabajador, estricto, “haría todo lo que tuviera que hacer para ayudar y proveer a mi familia de lo que tuviera necesidad”, no deseaba hacer nada con él. ¿Por qué mi padre? ¿Por qué regresaste? ¿Por qué viniste aquí? Yo no deseaba realmente hacer mucho en aquel momento, pero mi respuesta fue ignorar y echar a un lado todo, y tratar de hacer lo mejor de mí para olvidar.

Yo sabía que necesitaba tomar la decisión de marcar mis pasos y perdonar a mi papá. Todos estos años yo los tenía debajo de la alfombra. Yo necesitaba escoger y ponerlos detrás de mí, para que nuestra relación fuera enmendada, sanada, restaurada. Comencé a caminar hacia adelante, gentilmente todos los hombres de la audiencia pasaron cerca del altar. No deseaba pasar, tenía que pasar.

“Allá ¿nadie más tiene necesidad de marcar pasos hoy?” dijo el pastor nuevamente.

Me puse en pie y finalmente caminé. “¿Y qué paso quieres marcar hoy?” él dijo.

En una voz muy temblorosa dije, “tengo que compartir algo con mi padre. Necesito perdonarlo”.

Se volvió a contemplar el mar de hombres que tenía al frente, el pastor dijo, “dónde él se encuentra, tráiganlo al altar…”

El no estaba en el salón. “¡En serio! Ahora voy a quedar como un tonto, ya se lo dije a Dios en mi cabeza. Ellos, literalmente, fueron a buscarlo hasta encontrarlo y yo esperando en el altar hasta que alguien, finalmente, lo encontró. Yo sabía que pude haber esperado hasta que llegara a la casa”, yo decía en mi interior.

Yo deseaba que mi padre no estuviera cerca. Busqué refugio en mis logros, mi cita con una relación a la vez, algo de drogas, alcohol y juegos. Cuando él decidió estar ausente por un tiempo en mi vida, no cambió el rol de que él era mi padre y yo su hijo. No deseaba continuar el camino de mi vida tratando esta figura fuera de mi vida. Yo deseaba esa relación. Yo necesitaba esa relación. Algunas temporadas en mi vida fueron activadas prematuramente. El rey dejó la casa, pero el príncipe tomó la posicion, una posición para la que no estaba preparado.

“¡Nosotros lo encontramos!” Alguien gritó en la parte de atrás. El caminó hasta el altar con un sentido de urgencia.

“Su hijo tiene algo que desea compartir con usted…” el pastor me dio el micrófono.

“Papá, solo quiero decirte que te amo demasiado… (mis ojos se pusieron llorosos)… Yo te pedí que vinieras aquí porque tengo que marcar este paso. Necesito perdonarte por todo lo que ha pasado en nuestro pasado. No deseo seguir siendo tu enemigo ni mantenerte en la posición de culpable por más tiempo. He decidido hoy, papá, poner estos últimos seis años detrás de mí.” En este momento sollocé. Mi padre se agarró de mí y compartimos este momento, nos unimos en un gran abrazo que nunca había recibido de él, me sentí libre, me sentí relajado. En ese momento, las ataduras de enojo, de traición y de abandono quedaron atrás. Sentí el poder de la liberación y la libertad del perdón.

Un hombre me hizo el acercamiento y me dijo lo impactante que fue ese momento para ellos. Sentí como si el Señor me hubiera enseñado que ese momento no era exclusivo para mí, sino para todos aquellos hombres que estaban en el salón, para que vieran un acto sincero de perdonar.

Nuestra relación ha cambiado drásticamene hacia lo positivo. Creo que seleccionar perdonar puede ser algo vulnerable y una cosa riesgosa, pero aprender a cómo perdornar y aplicarlo a nuestras relaciones es un acto integral. Perdonar liberta, no perdonar estrangula y entorpece. Necesitamos aprender a perdonar, como El nos ha perdonado.

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