¿Te Dejas Dominar por el Deseo de Control y Poder?

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¿Te Dejas Dominar por el Deseo de Control y Poder?

De ¡Qué Gente, Mi Gente! por Eva Fleming

El sentimiento más desalentador que siente una persona que ha sido diagnosticada con una enfermedad terminal es la impotencia de haber perdido todo control. Ellos saben que la enfermedad ha tomado las riendas de su vida y que no importa lo que ellos hagan no pueden hacer nada para cambiar su destino. Su vida depende de los caprichos de la enfermedad que ha tomado control de su cuerpo.

Es esta misma necesidad profunda de control es lo que ha llevado a muchos que han visto a sus familiares sufrir a la búsqueda incesante de una cura para la enfermedad terminal. Yo conozco parientes y vecinos que hacen donaciones, organizan eventos para crear conciencia y hasta han enviado a sus propios hijos a Universidades médicas para que ellos mismos dediquen su vida a encontrar una cura.  Esta forma de mantener el control resulta ser beneficiosa y gracias al esfuerzo de miles de voluntarios y científicos, mucho progreso se ha hecho para atacar de frente a estas enfermedades.

Pero no todos nuestros esfuerzos en busca de control son beneficiosos.  Muchas veces los resultados de nuestra necesidad incesante de control resulta ser destructiva. Cuando exhibimos ataques de control en el hogar como el que busca destruir una enfermedad sepulta la creatividad y la individualidad de sus seres más queridos y silencia a los más  débiles en su vida.

Sea honesto consigo mismo y piense, ¿me dejo dominar por un deseo de poder y control? ¿Trato de controlar todo con el chisme? ¿Busco conquistar el mundo con el corazón o con la razón o con la manipulación? ¿Qué dominio tiene el control sobre mi vida?

Si tienes la percatación personal de reconocer el deseo de control cuando surge, entonces, deberías también tener la disciplina de dejarlo ir cuando este no es beneficioso. El control propio es bueno e importante al igual que tratar controlar los síntomas horribles de una enfermedad. Pero el deseo de controlar a otros es dañino y destructivo. Uno solo debe buscar controlarse a sí mismo.

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