Cómo Saber si tu Hija es Víctima de Violencia en el Noviazgo

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Cómo Saber si tu Hija es Víctima de Violencia en el Noviazgo

Contributed by
Eva Fleming

Existen 15 millones de mujeres en los E.U. que son abusadas por sus parejas ya sea en el noviazgo o en el matrimonio. Los hombres abusan a las mujeres en un índice de 10 a 1. Por lo que aunque existen mujeres abusadoras está claro que la mayoría de los abusos son recibidos por mujeres. En los Estados Unidos, 1 de cada diez adolescentes en la escuela superior dice que fue abusada por su novio el año anterior. Las adolescentes que experimentan violencia en el noviazgo están más aptas a salir embarazadas y desafortunadamente, el abuso empeora durante el embarazo. Es por esta razón que debemos hablar con nuestras hijas desde que son muy pequeñas sobre la importancia de las relaciones saludables y sobre cómo detectar los comportamientos que no lo son.

La violencia en el noviazgo es un patrón de fuerza física (incluyendo sexual) o psicológica que impone daños en la otra persona. Esto incluye un perseguidor que se aparece en persona o electrónicamente todo el tiempo para monitorear a la chica.

Si tu hija es víctima de violencia en el noviazgo no es porque es ingenua pues los hombres que abusan a las mujeres comienzan a desplegar tendencias psicópatas desde muy temprana edad. Para ellos la conquista es un juego que no conduce al amor. Una jovencita no tiene la habilidad de detectar el juego porque no lo sospecha y no tiene referencias pasadas que la ayuden a llegar a esa conclusión. Parte del juego del que la seduce es hacerla caer en un trance con sus encantos y caballerosidad. Una vez ella ha caído en ese trance, al igual que una persona actúa cuando está bajo los efectos de la hipnosis, ella comenzara a ser sugestionable como si fuera una niña ingenua y tu como madre (o padre) comienzas a preguntarte, ¿dónde está mi hija razonable e independiente? ¡Es que no la reconozco! Si tu hija cambia su apariencia, su comportamiento, su compás moral, sus valores sociales, toma riesgos inapropiados, o se causa daño personal esto quiere decir que alguien está jugando con su percepción y manipulando sus pensamientos.

 

Recuerda que la decepción inicial es el fundamento del abuso. El abusador hará todo lo posible para no desenmascararse en frente de ella, por lo menos al principio de la relación. El abusador no puede mantener esta fachada de caballerosidad o de perfección por mucho tiempo, por eso comienza a mover la relación rápidamente antes de que la víctima se dé cuenta de quién es en realidad. Una vez la tiene enganchada ya sea por medio del sexo prematuro, envolvimiento emocional, dependencia financiera o un casamiento repentino entonces su verdadera identidad se hace visible.

 

No creo que es posible evitar con toda certeza caer en este tipo de trampa pero como padres si podemos desde que nuestras hijas son pequeñas enseñarles dos cosas: Primero, sus vulnerabilidades (deseo de agradar, generosidad, amabilidad, ingenuidad, etc.) ya que son estas vulnerabilidades la puerta que dejan entrar al abusador. Segundo, las pruebas de decepción que el abusador comienza a desplegar. Recuerda que cada engaño envuelve dos personas: el engañador y el engañado. Por eso el discernimiento, y los límites son importantes.

 

La meta primordial que motiva al abusador es el control del corazón, la mente, el espíritu y el cuerpo. Debido a que su deseo es controlar, una mujer nunca va a poder negociar con él, mostrarle su injusticia o pedirle que sea compasivo. Este control persistente y la dominación que ejerce cambian los patrones de pensamiento de su víctima. Di a tu hija desde que lo consideres apropiado de que si un hombre la traiciona, le pega, la empuja, la obliga a ser algo que sobrepasa sus límites y luego le pide perdón, le trae un regalo y le jura que nunca más lo volverá a hacer, entienda que esta persona no es capaz de cambiar. Lo más probable es que sus traumas sean psicológicos o hasta fisiológicos y que sus intenciones nunca se llegaran a concretar.

Si sospechas que algo está sucediendo con tu hija, hazte las siguientes preguntas: ¿Esta tu hija perdiendo seguridad y confidencia en sí misma? ¿Está deteriorándose su imagen personal? ¿Se está culpando por todo lo que ocurre y pidiendo perdón por cualquier cosa? ¿Se siente desesperanzada y humillada? Este cambio en tu hija puede ser el resultado de los comportamientos que su abusador usa como armas. Entre los comportamientos indignos más comunes que usan los abusadores están los siguientes:

  • La denigración. Esta desestabiliza y cambia el balance de poder. Enseña a tu hija dignidad para que sirva de barrera en entre los comentarios denigrantes y su bienestar emocional.
  • El culpar: “Si tan solo fueras buena conmigo no me tuviera que enojar.” Cuando uno es culpado injustamente desarrolla ansiedad y se siente amedrentado.
  • La crítica: “Solo te digo esto para tu propio bien.” La crítica usualmente va dirigida a lo que la chica se pone, lo que hace en su tiempo libre, sus límites y valores morales, etc.

La re-definición: El abusador quiere convertir a su víctima en su mujer ideal, borrando todo indicio de quien es en realidad para reconstruirla a su gusto personal.

  • La negación y mentira: El abusador es un mentiroso por naturaleza y se rehúsa a tomar responsabilidad por el mal que ha causado. Las excusas que inventa mantienen a su víctima atrapada en la relación.
  • El aislamiento: El aislamiento negara a su víctima cualquier cosa que pueda traerle perspectiva y fuerzas para abandonar al abusador.

 

Si tu hija es menor de 18 años, considera reportar a un novio abusador que está teniendo relaciones sexuales con ella recordando que cada estado tiene su propia ley. Lleva a tu hija a un lugar seguro. Si el abuso está ocurriendo en la escuela considera otra escuela o la educación virtual que se está haciendo muy popular últimamente. Considera tus opciones. Tira a tu hija una soga y trata de librarla de una relación que puede terminar haciéndole daños irreparables. Padres seamos proactivos y enseñemos a nuestras hijas a que escuchen los susurros para luego no tener que escuchar los gritos como dice el refrán antiguo de los americanos nativos.

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