2+1 = Oiga, Escuche y después Hable

Happy couple having conversation face to face and looking at each other    Note to inspector: the image is pre-Sept 1 2009

2+1 = Oiga, Escuche y después Hable

Por
Charles Woehr

¡Me encanta dar buenos consejos! Si alguien me pide un consejo sobre cualquier situación que le está afectando la mente o el corazón, de seguro yo le ofreceré alguna recomendación, algún consejo tranquilizador. Es algo que me da mucha satisfacción. ¡Y ése es mi problema! De hecho, a veces estoy tan ansioso por entregar mis consejos que la otra persona no alcanza a terminar de expresar su necesidad y ya estoy interrumpiendo, para hacerle un análisis personal y ofrecerle una posible solución.

Parece que “mi problema” es un problema común entre las personas: nos da satisfacción aconsejar a otros; hablar y hablar de las cosas que creemos que necesitan oír. Alguien ha señalado que la razón por la que tenemos dos orejas y una boca es porque debemos escuchar el doble de lo que hablamos. Para algunos esto funciona al revés: hablamos el doble de lo que escuchamos (y habría que ver si en realidad estamos escuchando o solo parece).

Cuando alguien está pasando por un momento difícil normalmente necesita conversar sus penas y sus preocupaciones con alguien; necesita que se le escuche, pues siente que la otra persona, al escucharle, estará aligerándole su pesada carga. Ya no se sentirá tan sola. Ahora, cuando usted le corta la palabra para empezar a darle consejos, es como si le estuviera diciendo: “no me importa tanto lo que me estás diciendo, lo que yo voy a decirte es mucho más importante”. La verdad es que cuando usted escucha de corazón al que sufre, le está ofreciendo el don más importante que usted tiene para compartir.

Usted puede aprender a escuchar. Sí, es algo que se aprende. Y la manera de aprender a escuchar es: escuchando. Y no crea que escuchar es mantenerse pasivo solo esperando tener la oportunidad para hablar. Para escuchar bien es necesario esforzarse mucho más de lo que se requiere para hablar. Hay varios impedimentos que superar si va a escuchar bien. Note cuales son algunos de ellos:

  1. Usted tiene que resistir el fuerte impulso de interrumpir y dar su propia opinión. (Es que su opinión le parece tan buena que no puede esperar que la otra persona se lo confirme).
  2. Su mente tiene la habilidad de pensar en diferentes cosas a la misma vez. (Como cuando está escuchando a alguien y de repente se acuerda que dejó algo importante en casa).
  3. Su mente se distrae con facilidad, y repetidas veces en una misma conversación. (Está observando algo que sucede detrás del que habla, o ha observado algo en la misma cara de ella, o en su ropa).
  4. Cada cosa que le dice la otra persona le está recordando de algo similar que le sucedió a usted. (De hecho, al traer esa memoria al presente, usted comienza a repasarla y, antes de darse cuenta, está concentrándose en su propia voz interior contando esa historia recordada; pronto se dará cuenta que ha dejado de escuchar la voz del que le hablaba).

Podríamos seguir nombrando cosas que hacen difícil el escuchar; hay más. Pero mejor veamos algunas cosas que podemos “hacer” (practicar) para escuchar mejor y superar estas dificultades mencionadas. Aquí tiene cuatro sugerencias:

  • Escuche bien a todos los detalles mencionados;
  • mire a los ojos del que habla y trate de no mirar a otro lado;
  • cuando le toque hablar repita algunas de las cosas que la otra persona le estaba diciendo (para demostrar que estuvo escuchando de verdad); y
  • antes de responder con sus opiniones haga preguntas para aclarar dudas o consultar si hay más cosas que la otra persona quiere decirle.

Estas son algunas de las cosas que podemos hacer para convertirnos en mejores oidores. Bien, déjeme preguntarle algo: al leer mis palabras en el párrafo anterior: ¿sintió alguna distracción en su mente? ¿Pudo concentrarse en lo que leía? ¿Podría repetir de memoria lo recién leído? No es fácil, ¿cierto? Pero usted puede hacerlo mejor, y yo también. Propóngase a ser un excelente escucha. En una próxima conversación con un amigo o familiar, déjele hablar lo que más pueda, y sea breve y preciso en sus respuestas. Verá que puede hacerlo mejor cuando lo intenta. Su compañero de conversación le estará muy agradecido.

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