¿Qué tan Grande es tu Familia? (Sanación de las heridas que deja un Aborto)

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¿Qué tan Grande es tu Familia? (Sanación de las heridas que deja un Aborto)

Anónimo

¿Qué tan grandes son nuestras familias? ¿Ves a quienes van perdidos y siguen sufriendo – como resultado de abortos en nuestras familias extendidas, nuestra comunidad y nuestra cultura?

¿Tienes hijos? ¿Los amas y quieres protegerlos? ¿Estabas preparada cuando los tuviste? Quizá ninguno de nosotros estamos realmente preparados para ser padres, es decir tener todo para serlo- y es que todos soñamos con tener todos los ingredientes para ser padres– el esposo/a indicado, suficiente dinero, fuerza física, y sabiduría para cuidar y guiar las vidas frágiles que se nos han encomendado.

Para muchísimos de nosotros, la historia como padres comienza con un aborto – un rechazo a nuestro llamado como padres, aun a nuestra humanidad. Así que nuestra familia verdadera es más grande de la que nos rodea – y cómo Dios la ha hecho más grande con Su amor, y no en el número de niños que ahora puedo abrazar.

Supe que estaba embarazada a la edad de 18 años – mientras cursaba la universidad, tras terminar mi relación con mi novio de aquel entonces, y en una clínica del condado. No había manera que de que yo pudiera enfrentarme a la responsabilidad de ser madre en aquel entonces – o por lo menos eso pensaba yo. No tenía dinero, ya me había revelado bastante durante mi adolescencia y hasta ese entonces, así que contarles a mis padres que había cometido otro error más– y de tal magnitud – era impensable. Así que me congelé. No literalmente, pero sí emocional e intelectualmente. ¡Esto no podía estarme pasando a mi! Si tan solo negara o ignorara la realidad, quizá podría desaparecer. Bueno, tal vez con un poco de ayuda de la clínica que me había contado una amiga. En esos momentos, eso era justo lo que pasaba por mi mente.

Así que lo decidí. Le dije a mi ex novio que necesitaba algo de dinero. No mucho, en retrospectiva – solo unos cuantos cientos de dólares para deshacerme del “problema.” Unas cortas semanas después, me encontraba acostada en una camilla de examinación con gente que estaba haciéndose cargo del “asunto.” Después me fui a casa. La descarga de fluidos posteriores despedían un olor horrible como a pescado podrido – como si algo se hubiese…muerto. Yo seguí negando la terrible verdad de lo que había hecho. Ya eso había pasado (o, por lo menos la parte física.) Pero ¿y los primeros indicios de instinto maternal y la hinchazón del vientre que aguardaba un bebé? Bueno, todo esto ya había terminado – ahora era tiempo de seguir con mis estudios, y de no tener más pensamientos sobre “eso” (excepto cuando mi mente comenzaba a vagar).

Pero “eso” sucedió – yo tuve un bebé, una vida humana que crecía dentro de mi, carne de mi carne. Terminé la universidad, entré a la escuela de posgrado y después – me vi frente a la fuerte realidad y la gravedad de mi pecado. Si, yo había rechazado la capacidad de Dios de hacerse cargo de mi sin importar las circunstancias, y yo me había tomado el rol de Dios – decidiendo cuestiones de vida y muerte humana.

Al tiempo que comencé a comprender la gravedad de mi pecado, empecé a creer que yo era demasiado mala y horrible persona, para que Dios me aceptara jamás como Su hija. Pero Dios es tan bueno, y todo suficiente. Me encaminó hacia la fe, con amigos amorosos y una iglesia solida a mi alrededor, y me mostró claramente cómo ningún pecado es demasiado grande para la salvación redentora de Jesús. Comprendí que Jesús murió en la cruz POR MI – para sufrir el castigo por todas las personas que se han hecho un aborto y que han hecho y pensado otras cosas que son pequeñas a lado de su santidad, bondad y justicia. Yo soy suya – y mi bebé no nacido también.

Años después – Ahora soy casada, con dos hijos vivos. Me encanta ayudar a organizaciones pro-vida y vivir mi fe Cristiana. Estoy tan agradecida por tener un esposo compasivo y que siempre me apoya. Aun me siento muy avergonzada para contarles a mis hijos que tienen un hermano que nos espera en el cielo. ¿Como podrán algún día perdonarme? Pero caminamos en gracia y fe, con la certeza de que un día Dios limpiará cada lagrima. Yo espero en ese día. Mientras tanto, anhelo compartir el mensaje de Dios de un amor incomparable, redención, provisión y esperanza para todos – nacido y no nacidos, aquellos llenos de culpabilidad y los libres de culpas – mientras nuestra sociedad continua pelando contra las malévolas y profundas consecuencias del aborto.

Amo al Señor porque escucha mi voz
y mi oración que pide misericordia.
2 Debido a que él se inclina para escuchar,
¡oraré mientras tenga aliento!
3 La muerte me envolvió en sus cuerdas;
los terrores de la tumba[a] se apoderaron de mí.
Lo único que veía era dificultad y dolor.
4 Entonces invoqué el nombre del Señor:
«¡Señor, por favor, sálvame!».
5 ¡Qué bondadoso es el Señor! ¡Qué bueno es él!
¡Tan misericordioso, este Dios nuestro!
6 El Señor protege a los que tienen fe como de un niño;
estuve frente a la muerte, y él me salvó.
7 Que mi alma descanse nuevamente,
porque el Señor ha sido bueno conmigo.”

Salmos 116:1-7

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30 días con devocionales

Este recurso puede ayudarte y a tu familia tener en encuentro con las Escrituras y hacer conexiones más profundas con Dios y con tu familia. Fue escrito para ser usado durante el mes de junio, sin embargo, ustedes pueden usarlo en cualquier momento. Sugerimos que comiencen un viernes con el Día 1 porque algunas actividades están diseñadas para el fin de semana y la adoración del domingo. ¡Que Dios los bendiga!

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